lunes, 10 de marzo de 2008

¡Abaaachoooo!


De entrada digo estoy de acuerdo con el Gobierno en haber preferido violar la soberanía de otro país a arriesgarse a que Reyes se volara por sexta vez. Era lo ‘menos pior’. Correa quería hacer pasar el campamento de Reyes como poco más que una inocente piyamada en plena selva, pero todos sabemos que independientemente de lo que estuvieran haciendo, a estos delincuentes había que echarles mano y que no se iban a entregar precisamente sonrientes. Para hacerlo, se violó la ley internacional (que es lo único que medio nos protege de las guerras territoriales) y en consecuencia Uribe tuvo que ponerle la cara a un vecino que protestó con toda la razón.


La cagada


Sin embargo, las acusaciones contra Correa sí me parecieron una cagada monumental. ¡Por Dios! ¿Es que Uribe ni el Canciller se vieron Harry Potter 5? ¿Es que no ven que es preferible tratar de ganarse al contrario mientras tenga todavía algo qué perder? Ya que ellos no tienen formación en política internacional de pronto le hubieran podido aprender algo a Albus Dumbledore y nos hubieran ahorrado otra metida de pata de este Gobierno. Lamentablemente, parece que Uribe sólo escucha a sus incondicionales furibistas que aplauden rabiosamente tengamos “presidente berraco” porque “es mejor pedir perdón que pedir permiso”.
          Uribe es el primero en emputarse cuando alguien le saca en cara los insistentes rumores que lo vinculan con paramilitares, pero ni siquiera se sonroja al acusar al presidente de un país vecino de colaboración estrecha y continua con “la Far”. Una cosa es acusar sin pruebas a los que le incomodan en la política local (como hizo su gobierno contra el precandidato presidencial Rafael Pardo, quien no se la dejó montar y obligó al Gobierno a retractarse), pero es que las relaciones internacionales ya le quedan muy grandes al manejo de hato ganadero a la que Álvaro parece ser tan afecto.


Los argumentos de Correa


Independientemente de que no nos guste Correa y que desconfiemos profundamente de sus permanentes sonrisitas con Chávez, el presidente del país vecino planteó dos cosas que me parecieron muy sensatas:
          Primero, que las Farc no son su problema. Al fin y al cabo, son un país bastante más pobre y emproblemado que el nuestro como para tener que además invertir dinero y hombres en cuidar que no se nos vuelen los delicincuentes, así, de puro chévere. Si nuestro ejército, que de lejos es el más fogueado y mejor equipado de la región, no ha podido acabar con las columnas de las Farc que juegan al escondite en la frontera, no es porque no quieran desesperadamente mostrar un resultado como los de las últimas semanas, sino porque esa selva es demasiado difícil para hacer un rastreo efectivo y oportuno. ¿Cómo vamos a exigirles a ellos que triunfen donde nosotros apenas ahora lo estamos logrando después de como 30 años de estar en esas?
          Y segundo, que los 40 ataques de las Farc desde la frontera Ecuatoriana que mencionó Uribe no han sido sólo durante este gobierno sino desde hace más de tres gobiernos para atrás de todas las pelambres y no solamente desde éste que es bastante afín ideológicamente con la guerrilla y con Chávez. Si la intensidad de los ataques se hubiera disparado desde el gobierno de Correa, vaya y venga, pero al no ser así es simplemente un hecho circunstancial que no sirve como argumento para acusar a Correa de guerrillo.


Las pruebas


Por último, las cartas de los computadores de Reyes no son evidencia sino el testimonio de un delincuente (así sea involuntario como en este caso) que debe contrastarse con otras fuentes independientes, con evidencias y con reportes de inteligencia para ganar validez. Pretender que en sí mismas estas cartas sean una prueba reina validaría de inmediato otros indicios más contundentes como las fotos donde sale Uribe con los hermanos Ochoa en eventos ecuestres o el testimonio de Virginia Vallejo que lo vincula con Escobar, lo cual es evidentemente ridículo. Lo que he aprendido de CSI (que también deberían ver Uribe y sus ministros además de Harry Potter) es que esta información, o al menos algunos datos clave, se guardan como reserva del sumario para ver si otros indicios los confirman o refutan, y así evitar que venga otro avivato a repetir lo que oyó en televisión presentándose como testigo quién sabe con qué intenciones.


¡Abachooo!


Dicen que hay que tener cerca de los amigos, pero que a los enemigos toca tenerlos todavía más cerca. Muchos de nosotros desconfiamos profundamente de Correa y de Chávez en el tema de las Farc, y precisamente por eso es que se deben propiciar las risitas y los abrazos del viernes en la cumbre del Grupo de Rio, en lugar de la ruptura de relaciones. Es preferible que el otro colabore por pena (así sea de dientes para afuera) y permita la observación internacional a que le demos papaya para que haga el papel del ofendido y nos deje sin saber en qué anda.

3 comentarios:

El Marqués de Carabás dijo...

Una situación similar se vivió entre los directores técnicos de los equipos de fútbol América y Deportivo Cali. En la gresca del sábado pasado en el estadio, hubo insultos y agresiones físicas de ambas partes, y el lunes siguiente el gobernador del Valle intercedió para calmar los ánimos. En las imágenes del encuentro se ven a los dos personajes abrazándose con una cara de puño peor que la que tenía su mano el día que se golpearon. Les tocó "fingir" la conciliación pues de alguna manera era la mejor alternativa a mostrar ante una furiosa fanaticada enfrentada por mucho tiempo.

Es un buen ejemplo para todos y una buena experiencia para ellos, pero ojalá se expresara como una sincera disculpa para el bien colectivo.

Con la paz, el dicho de "lo importante no es ser sino parecer" debería no aplicarse, pero en el mejor de los casos es una buena opción.

César López dijo...

Uno no sabe si Uribe ganó o perdió, lo cierto es que Colombia cada vez más enreda la pita hacia un camino de paz.

Licuc dijo...

Estoy de acuerdo en unas cosas y en otras no tanto, pero más allá de eso me sorprende la juiciosa documentación que hiciste para escribir este artículo. Yo tengo que luchar con la pereza para darle sustento a los míos.
No he visto la mentada película del mago pero estoy de acuerdo en que es mejor hablar hasta quedarse sin voz a agarrarse por ahí.