lunes, 17 de abril de 2006

La televisión a propósito de "V de venganza"


El fin de semana pasado vi V de Venganza de James McTaige y los Hermanos Wachowski, la recreación de un cómic inglés del mismo nombre que trata sobre los gobiernos totalitarios, el papel que juegan la televisión en la sociedad y lo que significa ser libre.

          Me encontré referencias a otras obras de ciencia ficción como la 1984 de Michael Radford. Por ejemplo, el papel del dictador lo hace John Hurt, el mismo que hace 22 años interpretó a al protagonista de 1984 y quien acaba siendo víctima del régimen.
          Al igual que en las Fahrenheit (Fahrenheit 451 de Ray Bradbury que me leí por fin a raíz de esta película y Fahrenheit 9/11 de Michael Moore), nos advierte sobre cómo la televisión es el arma predilecta por los regímenes totalitarios para manipular a sus gobernados. A diferencia de la civilización islámica para la que la palabra lo es todo, al parecer nuestra civilización occidental, cristiana durante casi toda su historia, es más proclive a dejarse influenciar por las imágenes.

          Anticipándose a toda esta situación, Orwell y Bradbury predijeron que tenderíamos a creernos todo lo que veamos en una pantalla. Es diferente de cuando leemos un texto, que tenemos que decodificarlo, interpretarlo y de pronto eso le da a nuestro cerebro unos cuantos milisegundos de respiro para intentar digerir lo que está leyendo. Si algo no nos queda claro o nos inspira suspicacias, siempre podemos devolvernos y releer el texto, marcarlo para compararlo con algo que hemos leído antes o verificar si lo que escribió el autor coincide con otras fuentes. La televisión es la tirana del ahora, sin medianos ni largos plazos, imprimiendo imágenes en nuestro cerebro a su propio ritmo sin que podamos apenas reaccionar más allá de la emoción. Semejante poder de impacto ha sido sabiamente aprovechado por nuestros gobernantes: si el líder se muestra en televisión seguro de sí mismo, escupe cifras e indicadores con total convicción, nos asegura que todo lo que está haciendo es por nuestro bien y nos promete seguridad a cambio de obediencia sin cuestionamientos, HOMBRE, TIENE QUE SER CIERTO.
          Hace muchos años, cuando era niño, no podía creer que los adultos compraran libros con páginas de puro texto sin un solo dibujito. Ahora me doy cuenta de que incluso de adultos, preferimos evitar el estrés de preguntarnos si nos están "dando en la cabeza" y abandonarnos al reconfortante discurso de quien dice que todo está bien.

5 comentarios:

hildebrando dijo...

en mi blog te tengo mi comentario, o mejor un comentario que encontre en una película excelente "good night and good luck"

César Augusto López dijo...

Meza. Es verdad. Preferimos mordernos la lengua y seguir. No nos detenemos y pienso que en este momento toca pagar el precio y detenerse. No sé si echar para atrás, pero toca detenerse.

Cristhian Carvajal dijo...

El poder de la TV es inmenso. Los medios -en general- tiene la facultad de imponer pensamientos y creencias que tragamos, muchas veces, sin masticar. Sin duda es un arma política que los mandatarios tienen como aliado.

Andrea Estrada Gutiérrez dijo...

El tema de la televisión es complicado porque es ella la que crea la realidad que quiere para nosotros, los que están con las gafitas puestas y creen completamente. A veces no se que es mejor, si hacerse el loco y vivir con una mentira que no te enrede la vida o arriesgarse a hacer ese alto. Creo que unos pocos ya tenemos la respuesta...

Juliana dijo...

Sí, la televisión es tenaz, es de los medios más poderosos y todavía me pregunto porque algunos comunicadores la menosprecian tanto. Al ser uno de los medios más populares e impactantes, la gente tiende a creer todo lo que esta les muestra, y forman sus ideas y pensamientos en torno a la información que esta les da. Por eso nuestra labor es invitar a la gente a dudar de toda la información que les llega, a cuestionarse todo lo que ven a través de esa cajita mágica que 'emboba' a todo el mundo.