sábado, 7 de febrero de 2009

¿Disciplina? ¿Qué es eso?

Yo sé cómo debe sentirse Sylar al destapar el cráneo de algún colega mutante, ya que de vez en cuando me asaltan epifanías donde entiendo todo con una claridad pasmosa. La última vez fui plenamente consciente de que mi mayor problema es la falta de disciplina, aunque la epifanía no me alcanzó para entender también si en mi caso se trata de un defecto de carácter o el síntoma de algo más profundo. Yo creo que es más lo segundo que lo primero, pero obviamente estoy especulando.
          ¿Y qué si es un síntoma de otra cosa y no una dolencia en sí misma? Pues que me toca seguir escarbando para saber cuál de mis demonios es el que me tiene en la mala y pues… prefiero evitar la fatiga como Jaimito el Cartero. Así que a falta de mayor evidencia y siguiendo el ejemplo del borracho del chiste, buscaré las llaves perdidas donde hay luz y no en todos los sitios donde se me pudieron haber perdido.
          ¡Ya sé! Puedo justificarme usando lo que aprendí del Dr. House: si hay dos posibles diagnósticos y no se tiene ni puta idea de cuál de los dos es, se aplica el tratamiento para uno. Si los síntomas desaparecen, entonces sí era el primer diagnóstico, y si no… pues no se sabe si es el segundo, pero al menos ya es mucho menos probable que sea el primero.
          Entonces la idea es emular a Sheldon Cooper y diseñar una elaborada estrategia para atacar la falta de disciplina como un defecto de carácter a ver si desaparece. Si no lo hace, entonces habrá que iniciar un largo y costoso proceso con una psiquiatra cínica y mordaz como la de Charlie Harper, a ver si le pega al perrito. La vaina es que para salir bien librado de un proceso de esos se necesita disciplina, que es precisamente lo que no tengo…
          ¡Mierda! Releyendo lo que acabo de escribir, me doy cuenta de dos cosas: que posiblemente mi falta de disciplina se deba a mi nunca bien ponderado talento para evadirme (ojalá me pagaran por ser como Calvin) y a que veo demasiada televisión.
          Me voy a meditar a ver si me llega otra epifanía.

7 comentarios:

Carmen Posada dijo...

Sin ánimo de convertirme en su psiquiatra cínica y mucho menos en su consejera, dr. Meza, creo que a usted le falta un tris de realidad. Salirse de la computadora y de la tele para untarse de pueblo, para respirar otros aires diferentes a su apartamento y la plazoleta de la Ponti. Búsquese un par de líos de los que no se pueden resolver con programitas, enamórese de una nena que no sepa usar twitter, ni msn ni skype. Péguese una borracherita y llévele serenata de trio a su mejor amiga de infancia, ésa con la que lleva años sin hablar porque no la encuentra en Facebook.

En últimas, agarre una mochila y váyase para piangüita a pescar un fin de semana con un par de marihuaneros bien locos.

Pero no le busque nombres a lo que le falta, no es disciplina... si acaso yo diría que le falta un norte real por perder tanto tiempo buscando la perfección.

Un abrazo lleno de cariño.

Fiona .:Big Girl, I'm Beautiful::.! dijo...

En lo único que estoy de acuerdo con Carmen es que un viaje podría servir... a Bogotá, preferiblemente!
Ya en serio, viendo un par de palabras mías por ahí (bueno, que usé en una conversación, y como bien dicen por ahí las cosas existen hasta que se las nombra), pienso que en mi caso, mi problema de disciplina no es de carácter sino de domarlo: no creo que deje de sentir pereza, pero pues ahí le hago el quite con algún método, pero nada de agua fría, eso es criminal!
Y nada de dejar el televisor! El computador puede que sí, pero la televisión jamás! No creo que exista un buen simil como el de Sylar en la vida real.
Un abrazo.

MAREÑA dijo...

Disciplina, esa palabra la estoy escuchando últimamente muy a menudo, veo que tienes una disciplina enorme para ver TV, por cierto vemos los mismos programas, estoy de acuerdo con FIona, el cuento es de :domar, como madre sale a flote: les faltó a tus papás un poco de disciplina para enseñarte pero ahora que tengo hijos "grandes" eso no es válido cada cual aprende a" domar" su propia disciplina.

Licuc dijo...

A Dios gracias he comenzado a meditar de nuevo, de lo contrario me habría dado mucha vergüenza el entender absolutamente todas las referencias televisivas sin necesidad de hacer click en ninguno de los enlaces.
Suerte con la meditación y la solución que emprendas será una ganancia, seguro que si.

El Marqués de Carabás dijo...

Pues como tengo el mismo problema con los mismos síntomas, recurro en primera instancia a saber qué es disciplina en la RAE:

disciplina. (Del lat. disciplīna). f. Doctrina, instrucción de una persona, especialmente en lo moral. || 2. Arte, facultad o ciencia. || 3. Especialmente en la milicia y en los estados eclesiásticos secular y regular, observancia de las leyes y ordenamientos de la profesión o instituto. || 4. Instrumento, hecho ordinariamente de cáñamo, con varios ramales, cuyos extremos o canelones son más gruesos, y que sirve para azotar. U. m. en pl. || 5. Acción y efecto de disciplinar. || ~ eclesiástica. f. Conjunto de las disposiciones morales y canónicas de la Iglesia. □ V. consejo de ~.

Leo que existe un patrón, algo que requiere "subordinación", alguien que nos vigila y que requiere nuestra obediencia. Entonces, dos cosas:

1. No tenemos jefe inmediato alguno a quién darle cuenta de nuestros actos.
2. Nadie es buen juez en causa propia.

¡Ah, la libertad! La mejor aliada de la flexibilidad y el peor enemigo de la disciplina.

Ahora, busquemos el significado de la palabra "motivación".

Jenny dijo...

Perdón por la fuente, pero quizás pueda servir un poco http://es.wikipedia.org/wiki/Procrastinaci%C3%B3n
Abrazos

Ponette dijo...

Muy de acuerdo con Carmen en todos y cada uno de sus puntos