lunes, 18 de diciembre de 2006

Viviendo con diecisiete pingüinos

Como todo personaje que juega a ser adulto viviendo independientemente, hace dos meses me dispuse a pagar los servicios públicos de mi apartamento. Mientras el recibo del teléfono era fiel reflejo de mi uso irresponsable de Internet, el del agua parecía un mal chiste: $260.000. Efectivamente la lectura indicaba que yo había pasado de un promedio mensual de consumo de 3 m3 de agua a 14 m3 de un mes para otro.
          Escéptico por naturaleza, revisé minuciosamente cada uno de los grifos, tuberías visibles e inodoros (me demoré 20 segundos; así de grande es mi apartamento). Nada. Ni siquiera una baja de presión o una pared húmeda que insinuara una fuga. Pregunté a los vecinos, pregunté a los porteros. Más nada.
          Empezaron a atormentarme toda clase de hipótesis exóticas, pero rápidamente tuve que descartar que el nunca instalado calentador espontáneamente se hubiera conectado a la tubería y empezado a chupar agua (cuando lo revisé me trató con su habitual indiferencia). Tampoco encontré evidencia de alguna banda de pingüinos sedientos agazapada en mi congelador que hicieran de las suyas durante mi ausencia. Me fui a quejar a las empresas municipales y el funcionario se extrañó por el aumento de consumo tanto como yo. Le pareció tan raro que de inmediato supo que tenía que haber algún error y me dijo que iba a investigar.
          Un mes más tarde me llegó la siguiente factura reportando 102 m3 de consumo de agua. ¡¡¡ 102 m3!!! Cuando creí que ya nada podía sorprenderme, el mes siguiente llegó por 235 m3. Completamente escandalizado, me empecé a imaginar a tres hipopótamos retozando en un estanque llenado con agua de mi apartamento.
          Esta vez escribí una carta airada, que la funcionaria ni siquiera miró. Cuando vio en su pantalla el reporte de los 235 m3 me preguntó:
          - ¿Cuántas personas viven en el predio?
          - … ¡¡¿QUÉ?!! ¿Es que no sabe dividir? Ni aunque viviera con diecisiete pingüinos, tres hipopótamos y una ballena asesina me podría gastar ¡¡235 m3 en un mes!! , pensé para mis adentros ― . Señora, yo vivo solo, el predio es un apartamento que ni siquiera tiene calentador de agua, y no hay ninguna fuga perceptible que justifique ese consumo. El mes pasado solicité revisión y no pasó nada.
          - Ahhhh... Aquí dice que un día fueron y no atendió nadie. ¿Por qué no atendieron?
          - ... ¿No le acabo de decir que vivo solo? ¿Quién quería que abriera cuando estoy trabajando? ¿Uno de mis diecisiete pingüinos?, pensé. ¿Qué días van? Si me avisan, yo me puedo programar y no ir a trabajar ese día.
          - Ah no, ellos van cuando les asignen el turno; imposible saber antes.
          Para que no me ganaran las ganas de gritar lo que estaba pensando me fui con la promesa de que iban a investigar y que esta vez me llamarían antes para verificar que estuviera para atenderlos. A las dos semanas me llamaron, fueron y detectaron una fuga antes del buitrón. Todavía no entiendo cómo una fuga antes del contador me estaba marcando consumo, pero en todo caso en la administración de la unidad se encargaron de repararla. Vinieron, rompieron y me dejaron sin agua durante dos días mientras secaba el cemento.
          No recuerdo haber pasado dos días más largos. Aunque tenía la opción de irme a duchar al apartamento de mi mamá, mi vida no era la misma. Tenía que traer agua embotellada para regar mis matas y cepillarme los dientes en la oficina. Pero lo peor era no poder hacer uso del mueble principal del baño.
          Aclaremos algo. El sexo me gusta tanto como al resto del género masculino, pero no creo que haya mayor placer que descargar el intestino inmediatamente después de estar urgido. Por eso me causaba una intensa sensación de privación no poder usar mi baño durante esos dos largos días. Claro, podría usar los baños de la oficina o el del apartamento de mi mamá, pero es que yo no me siento cómodo en un inodoro que no sea el mío.
          Es como ir a cine. Parte de la experiencia es la comida, el sonido, el ambiente, no sólo la película. En la ida al baño el placer no es completo a menos que uno pueda gritar impunemente el correspondiente gemido de alivio cuando la transferencia se ha completado. Taponar un baño ajeno del cual desconozco la capacidad de evacuación también es algo que me inquieta.
          Una lágrima me asomaba por el rabillo del ojo cuando miraba la puerta de mi baño, sabiendo que el fin de mis penas estaba tan cerca y a la vez tan lejos. Tuve que todo mi poder de autoengaño para visualizar a mis imaginarios diecisiete pingüinos, furiosos, acuartelados tras la puerta cerrada de mi baño para ayudarme ahuyentar la tentación de entrar. Fue horrible.
          Los dos días pasaron, pude abrir nuevamente la llave de paso y mi baño y yo volvimos a encontrarnos. Creo que desde que Gokú llegó por fin a Namekuseí no había sido tan feliz.

11 comentarios:

Lanark dijo...

Me parece que los diecisiete pingüinos y los tres hipopótamos viven donde un pariente de un funcionario de la empresa de acueducto. Todo es muy sospechoso.

Incluso podría tratarse de un funcionario pingüino, porque en las tiras cómicas de Batman ya nos han mostrado cómo funciona la mente criminal de estas áves acuáticas.

Y por cierto, yo también bailé en una pata cuando Gokú llegó a Namekuseí. Creo que los interminables capítulos previos no crearon tanta espectativa como vivir sin agua, pero sí llegaba a ser desesperante. ¡ah, tiempos aquellos!

Andrés David dijo...

¿Una fuga? ¿Esa era la explicación? Que decepción. Yo que me la pasé los primeros párrafos dividiendo y multiplicando los números a ver si había alguna relación, una progresión que me dijera que era un error en el sistema de facturación. Mucho ñoño.

Algo que no aclaras es si te tocó pagar todo ese consumo, si te devolvieron el billete o qué pasó. Dejando ese detalle de lado, menos mal tus diecisiete pingüinos no usan tu baño. Por otro lado, creo que todos estarán de acuerdo con tu apreciación del placer asociado con el acto aquel.

César Augusto López dijo...

Mezardo, eso del consumo de agua es muy relativo, en mi casa pasan cosas parecidas pero nunca como el descache de EMCALI. Me imagino que no les habrás dicho que vivís en una casa baño, porque de seguro te aplican una medida peor que para un sector comercial.

En cuanto a lo de ir al baño ya sabés lo que pienso, es lo mejor. Primero cago, luego existo... pienso, hablo... en fin. La cagada lo del agua-

Anónimo dijo...

¡¡Cagón!!

El Marqués de Carabás dijo...

Al igual que Adapar, también logré imaginarme a los tres hipopótamos escondidos en tu apartamento mientras estabas presente para luego salir, empozarlo y disfrutar bajo el agua de un caluroso día.

Jenny dijo...

Me he reído mucho con este post...
Me estaba imaginando a los pinguimos de Happy Feet haciendo fiestas de camisetas mojadas con los hipopótamos y la ballena...
Que bueno que todo se arregló...
Estas cosas pasan a veces cuando vivimos solos, en mi apto tengo una gotera y no he logrado que la Adminsitración la arregle. :S

Un saludito,

paradoja humana dijo...

Me reí muchísimo leyendo esta entrada. Ahora comprendo tu frase de msn.
Yo también creo que no hay nada como entrar al baño de uno con una gran urgencia, cualquiera que esta sea. Sí puede llegar a ser tan rico como el sexo, pero además se puede hacer por cuenta de uno, una ventaja adicional.
En cuanto a la redacción de tu texto échale una mirada a la última parte donde te imaginas a los pingüinos detrás de la puerta de tu baño porque hay una parte extraña.
Una sugerencia, compra el servicio de internet inalámbrico para que no te des golpes de pecho cada vez que llega la factura del teléfono.

María Eugenia dijo...

Andrés creo que lo de las empresas municipales ya es una costumbre, hacen lo que se les da la gana, como Presidenta del Consejo que he sido, lo primero que imaginé fue:daño en la tubería antes del apto! de la portería al contador de tu entrada le toca a la admón, si el daño es de puerta hacia adentro te toca a ti, en este caso admón, no vayas a pagar el arreglo tú.

A Jenny le comento. si es último piso le toca a la admón, si lees el regalmento alli te dice, así sea por solidadridad, arreglo de techos, pero si vives por ejemplo en un tercer piso y existe el cuarto, ese cuarto debe tener una filtración y les toca a ellos.

Antonio José Escallón dijo...

Esta es una clara muestra del funcionamiento de las empresas públicas de nuestro departamento... si uno no va dos, tres y hasta cuatro veces a solicitar, reclamar y pelear, entonces no le solucionan el problema.

Que mal.

Pupa dijo...

Que buen post, me rei muchisimo con lo creativo que eres, y si, no hay lugar tan propio como el "trono"

tamalito dijo...

Yo estoy de acuerdo con el Anónimo. que me imagino que debe ser cuerpo glorioso que no caga. De todas formas es totalmente arbitrario el servicio de EMCALI, a mi me paso algo similar con la tan anhelada conexión a Internet. sencillamente me la pusieron pero como en mi casa no permanece nadie no me entregaron el módem ADSL, ¿ Que peor descontento ? si no es el de saber que ya tenia ADSL en mi casa pero que no tenia el módem, esto duro mas o menos un mes y al fin un día llamaron a las 8 de la mañana a decir que ese era el día (va ha haber alguien en su casa pa'que atienda al técnico). y si señor el técnico llego. muy a las 4 de la tarde, es que como los demás no trabajamos.

Uno de tus pingüinos no esta buscando hogar, se me hace que deben ser muy simpáticos si son como los de la peli.

Suerte Meza. y disfruta de las maravillas de nuestra región. Como la llamo Yo "LA INDIO-SIN-GRACIA"