jueves, 8 de junio de 2006

Mi dulce compañía

A diferencia de la mayoría de los mortales, "mi dulce compañía, que no me abandona ni de noche ni de día" no es mi ángel de la guarda sino una 'gripa-eterna'.
          Mentiras, creo que exagero: desde hace unos cuatro años ya no vivo con gripa permanente con cortos intervalos de mejoría, sino lo contrario. Coincidencialmente, el cambio coincidió con la época en la que me cuadré con mi última novia, razón por la cual ella se atribuía el milagrito de la asombrosa remisión de mi gripa-eterna. Aunque reconozco que puede haber algo de cierto (estar bien emocionalmente le arregla el caminado al sistema inmunológico de cualquiera), yo creo que el médico homeópata que me atendió merece más crédito por eso.
          Concluí que la clave de todo está en la visión holística de las cosas. Aunque el doctor tenía diploma de médico normal, lo interesante es que fue el primero que se preocupó por tratar la CAUSA, no únicamente los SÍNTOMAS, como hace el típico galeno. Sin nada muy raro (acupuntura, goticas homeopáticas, terapia con piedras magnéticas, pases mágicos chamanísticos, chi kung... lo usual) el tipo logró curarme. No volví al que hasta entonces había sido mi segundo hogar (el pabellón de emergencias del Centro Médico Imbanaco) y ya las gripas no me dejan de cama por días enteros.
          De todos modos, en lo que sí se parecía a los demás médicos y neumólogos que me habían tratado sin éxito durante tantos años, era en su insistencia sobre el ejercicio. Fue enfático en que no había ninguna terapia (homeopática, occidental, brujería, José Gregorio Hernández, lo que fuera) que funcionara al 100% a menos que yo hiciera ejercicio regularmente. He intentado sin mucho éxito adoptar con juicio varios deportes. Pasé por el atletismo, la natación, el yoga, el chi kung... hasta que llegué al ciclismo. Bueno, eso si montar bicicleta relajado, a ritmo de paseo dominical, una vez a la semana puede llamarse ciclismo.
          Evidentemente, aunque me siento mucho más fuerte que antes, todavía no puedo cantar victoria. Desde la semana pasada "me quería dar gripa" (esta expresión ofende a un amigo como un hierro al rojo vivo en... el ojo porque suena a excusa chimba) pero yo me hice el loco todo lo que pude. Finalmente mi gripa-eterna me tumbó hace dos días. Me tumbé hecho un ente chorreante en mi cama hasta el punto en que mi nochero parecía el cementerio de centenares de Kleenex caídos en batalla.
          Ayer en la tarde me levanté gracias a que el Dolex Gripa hizo el milagro. Hoy me levanté débil pero casi sin síntomas, con el patrocionio de la droga de rigor. Pero sé que la guerra no ha terminado. Mi gripa-eterna sigue allí, enjaulada pero no vencida, aporreando los barrotes de su celda con el plato de latón de los presos, esperando nuevamente a que vuelva a dar papaya.

4 comentarios:

Paradoja Humana dijo...

Me tocó de primera así que mejor escribo algo que valga la pena.
Es muy cierto, yo leí un libro que se llama La Enfermedad como Camino y salí apaleada, tenía mucha razón, uno se enferma porque se permite hacerlo, no por nada yo perdí como 4 kilos luego de que mi novio terminara nuestra relación y lo que nunca... he sufrido de acné hasta hace poco, yo que atravesé la adolescencia más o menos invicta.
Una vez supe de un estudio que decía era peor no tener pareja a fumar, así es el efecto del amor en la vida de los seres humanos: vital.
Yo trato de mantener una rutina tranquila de ejercicios para estar sana, un poco de yoga y otro poco de pilates y hago un gran esfuerzo para no dejar que mi ánimo decaiga y resulta.
Cuídate mucho y si quieres hasta reiki a distancia te puedo hacer.

César Augusto López dijo...

Meza, lo digo una vez más, tu blog es muy bacano. Fué acertado que fuera el blog recomendado.

Lo otro es que a mí casi no me dá gripa y se lo pude demostrar a Bambucha y a Helena, ya que ella contagió al Nipón y no pudo conmigo... y me pasa siempre y las claves son dos:

1. Ignorar la gripa. Eso de que me va a dar-me va a dar, es lo mismo si decís, me voy a estellar, algo va a pasar y te pasa lo de Mónica, se estrelló mientras repetía su mantra.

2. Ganarte muchas gripas seguidas sin combatirlas con droga. Yo estoy en contra de Pirri cuando dice que no hay que dejar que la gripa afecte. Hermano, porque entonces ¿cuándo cogemos anticuerpos? - si la grupa es el gym.

Bueno Meza, afortunadamente vivís en una casa baño, así que la gripa va a estar bien atendida.

Gloria Elena dijo...

Mezzita... antes de empezar, como asi que tu blog fue el blog recomendado? En donde? El Clavo?
Contame.

Sobre las gripas... pues recuerdo mas bien que lo que te daban eran ataques de asma, o algo asi, y una vez hasta te acompañe a Imbanaco en una madrugada.

A mi me encanta "torear" las gripas. No me angustio si alguien a mi lado tiene gripa, porque pienso que yo debo tener buenas defensas. Eso si, hace tiempo descubri que a mi me empezaban con un malestar en la garganta, entonces al primer sintoma uso Noraver o Benzirin en spray, y si algun microorganismo infeccioso anda por ahi, pues espero que se muera rapidito.

Creo tambien que no pensar en ello ayuda mucho. Uno no puede ir por la vida preocupado porque los demas tienen gripa, bueno, a menos que uno tenga SIDA o le esten haciendo quimioterapia.

Otra cosa, la vitamina C no es para tomarla cuando ya la gripa nos llego. Lo ideal seria consumirla como parte de nuestra dieta.

Y pues, si alguien realmente vive preocupado por la proxima gripa que le va a dar (debo confesar que tengo a mi lado a alguien asi), pues lo mejor es hacerse vacunar anualmente. En todas partes se consigue esa vacuna. Justo esta semana vi publicidad de una de estas vacunas en un consultorio de una doctora en Colsanitas.

Ahi veras Andresito si te animas a cambiar de DULCE COMPAÑIA.

rafico dijo...

Hola, nuevamente por acá.

Pienso que la salud, la vida y la muerte, son conceptos incompletos que mutan en el tiempo, creo también que muchos mitos curativos son placebos, y creo que las nuevas corrientes, nos hacen intuir de la importancia que tiene nuestra mente para muchas dolencias de nuestros tímidos y frágiles cuerpos.

Un abrazo, hasta pronto.