martes, 7 de marzo de 2006

A la izquierda de la derecha


El sábado pasado realizamos una tertulia donde hablamos un poco de política, específicamente sobre Izquierda y Derecha.
          Debo reconocer que estaba equivocado al asumir que se podía equiparar Derecha con Autoritarismo e Izquierda con Democracia. El Autoritarismo y la Democracia deberían verse más como modelos o estilos de gobierno que como orientaciones políticas, ya que tienen más que ver con el método a través del cual se gobierna que con los objetivos que persigue. Esto nada tiene que ver con Izquierda o Derecha, ya que la orientación política se define mucho antes de llegar a gobernar y, una vez en el poder, un gobernante de Izquierda puede sucumbir ante el Autoritarismo (como Chávez en Venezuela) o uno de Derecha regirse por un respeto absoluto hacia la Democracia (como Blair en el Reino Unido).
          Tampoco tiene mucho que ver con que se busquen cambios por la vía de las armas o a través de la resistencia civil, ya que caen en el mismo costal los indígenas que bloquean carreteras para presionar la no firma del TLC, que los capitalistas que amenazan con sacar del país su dinero si un gobierno planea reformas sociales que amenacen sus intereses. Así que la diferencia debía estar en los objetivos y no en el método.
          Después de la discusión, mi conclusión personal es que la diferencia está en que la Izquierda busca la inclusión, mientras que la Derecha pretende justamente lo contrario. Puede parecer una postura maniquea, de sólo blanco y negro o buenos y malos, pero encuentro que me ayuda a identificar más fácilmente los variados matices de gris que se dan en la realidad.
          Efectivamente, encuentro que la izquierda busca la inclusión al defender los intereses de los que son minoría en el gobierno, ya sea por su origen étnico, socioeconómico, sexo, edad, postura filosófica, ideológica o por su credo religioso. Y aunque los pobres siempre son abrumadora mayoría demográficamente hablando (con excepciones honrosas pero exóticas en Noruega o Dinamarca) rara vez son representados en esa misma proporción en los círculos donde se toman las decisiones. Tienen algo en común con los homosexuales, las mujeres, los negros, los ecologistas, los intelectuales o los jóvenes: son minoría porque en su conjunto no tienen poder económico o militar.
          Por el contrario, me parece que la Derecha busca la exclusión al defender los intereses de quienes tienen el poder: hombres, blancos, católicos y de elevado estrato socioeconómico (oh, qué coincidencia: los mismos que son mayoría en el Congreso o los Concejos). Para retener el poder descalifican como no válidas las posturas diferentes de la suya y suelen echar mano de dogmas religiosos o ideológicos para justificar sus decisiones. Por eso me parecen tan derechistas las FARC, que buscan someter por las armas a 40 millones de colombianos que le seguimos apostando a la democracia ("la democracia no ofrece garantías para el cambio social"), como me parece derechista el gobierno del Imperio, que al casi nunca poder someter a sus propios ciudadanos usa su poder contra débiles objetivos de ultramar ("el ataque preventivo se justifica en la lucha contra el terrorismo"). En resumen, "¡Deje así!".
          Finalmente, no creo que la Izquierda sea la única opción, como tampoco me parece que lo sea la Derecha. Pienso que la Derecha tiene los medios para lograr resultados en el corto plazo, los cuales pueden ser positivos para el conjunto, a largo plazo, con un fuerte control político de la Izquierda. Esta combinación de orientaciones es la que debería llevar al Centro, que debería ser la orientación de los gobiernos en ejercicio. Por eso me dan risa los que se declaran con una orientación de Centro, de Centro-Izquierda o de Centro-Derecha y me ponen la piel de gallina los que dicen que ya no tiene sentido hablar de Izquierda y Derecha: muy posiblemente se trate de quienes buscan distraer las miradas de los intereses particulares que defienden.

5 comentarios:

El Marqués de Carabás dijo...

Izquierda y derecha: ¿medios y fines? Una versión actualizada (y eterna) de El Príncipe.

ApoloDuvalis dijo...

Me escribieron que "¿qué ciudadano 'respectable' aceptaria abiertamente y
como base de su discurso politico hoy en dia, que esta de acuerdo con la
exclusion?
". Yo pienso que quienes condenan el aborto incluso cuando la madre correo peligro, están en contra reconocer derechos a los homosexuales, quieren imponer la educación religiosa en los colegios, claman por más poderes y más tiempo en el gobierno para un presidente de por sí ya demasiado poderoso y un largo etcétera, se consideran a sí mismos ciudadanos respetables. Y si estas posiciones no son excluyentes, no se me ocurre qué lo sea.
No estoy diciendo que esto en sí sea malo, pues el privilegio de la democracia es que los ciudadanos respetables, incluso los que consideran la exclusión como un precio pagable por mantener su posición, defiendan sus convicciones con argumentos.

Cristhian Carvajal dijo...

Bueno, este tema si que me interesa.
Confieso que le pasado sábado llegué tarde y no participé bien en la tertulia, pero por lo que puedo apreciar en este artículo, la concepción de Izquierda y Derecha, la tenía algo errada y radicalizada. Sin embargo me queda un mal sabor con aquello de inclusión y exclusión, porque en el momento de estar en el poder, sea Izquierda o Derecha, es inevitable que se excluyan a los grupos que no favorece sus intereses.
El poder en la política es una minita de oro que enloquece a muchos. Se pagan favores, se reciben donaciones de opositores y se vuelven a pagar favores.
Incluir a todos es muy berraco, pero si es muy gratificante buscar la igualdad de condiciones y la mejor vía a las soluciones de los conflictos que se generan en la sociedad. No sé quién sea mejor para esto, si uno de Derecha o uno de Izquierda. Lo que sé, es que se deben ceder posiciones de ambos bandos para no ser tan intransigentes en las decisiones.

¿Será que como dice Héctor Abad, la Izquierda está condenada a no gobernar, porque al hacerlo se convierte en Derecha?

Rana dijo...

Un amigo recientemente me envió una carta que publiqué en el charco, a propósito del asunto que se discute aquí. Se llama Crónica de Venezuela I, II y III. En ultimas mi opinión es que llevadas a la práctica, izquierda y derecha son como cara y sello: dos lados de la misma moneda.

ApoloDuvalis dijo...

Sobre el tema encontré este artículo aparecido el 6 de marzo en El Tiempo.

MAURICIO GARCÍA VILLEGAS *
RESPUESTA A UN FUKUYAMA CRIOLLO
Sí hay izquierda y derecha (06 de marzo de 2006)

Las ideas progresistas son cada día más válidas en el país.

Hace unos años, el filósofo del presidente Reagan, Francis Fukuyama, declaró que, con la caída del comunismo, se daba por terminado el debate entre las ideologías. En Colombia tenemos al asesor presidencial José Obdulio Gaviria ?una versión criolla de aquel filósofo del poder?, que por la misma línea de pensamiento sostiene que la diferencia entre derecha e izquierda no tiene ya sentido en Colombia. En esta época de elecciones y en medio de tanta filosofía política lacaya, quizás valga la pena hacer un poco de sindéresis de conceptos políticos.

Empiezo por decir que es cierto que hoy en día la distinción no parece tan clara como en los inicios de la Revolución Francesa, cuando patriotas y monarquistas, estrictamente ubicados a la izquierda y a la derecha del presidente de la Asamblea Nacional, se enfrentaban entre sí. ¿Qué pasó desde entonces?

Lo que ha pasado es que la visión política de izquierda se ha hecho más estrecha que la visión política progresista. Esta última incluye a los llamados nuevos movimientos sociales, que luchan por los derechos de las mujeres, los negros, los indígenas, los gays, etc. Todos ellos basan sus reivindicaciones en criterios de identidad y cultura y no necesariamente en criterios económicos o de clase social. Entre los progresistas también están los libertarios, opuestos a toda intervención del Estado en decisiones de vida de los individuos, tales como el aborto, el consumo de drogas psicoactivas o la eutanasia. Por último, entre los progresistas están los políticos de izquierda en sentido estricto, que defienden la solidaridad económica entre las clases sociales con la idea de que quienes peor están en la escala social no merecen esa suerte, sino que son víctimas de condiciones estructurales de desigualdad.

Todos estos progresistas suelen estar de acuerdo entre sí, pero no siempre lo logran. Hay, por ejemplo, feministas que defienden el libre mercado, comunistas que se oponen a los derechos de las minorías y libertarios que se oponen a las políticas redistributivas del Estado. Todas ellas son posiciones políticas progresistas, pero no todas necesariamente son de izquierda.

Sin embargo, del hecho de que existan progresistas que no siempre se identifican con la izquierda solidarista no se puede inferir, como parecen hacerlo los nuevos filósofos del poder, que la izquierda ya no defiende ideas valiosas o, peor aún, que los demás progresistas se pasaron para la derecha.

Una cosa es que la propuesta de una sociedad más igualitaria no suscite consenso entre los progresistas y otra, que haya perdido sentido. En un mundo cada vez más desigual ?para no ir más lejos, en Estados Unidos hay hoy 37 millones de pobres (The Observer, 19-02-06)?, la izquierda democrática tiene un futuro cruelmente promisorio. Más aún en Colombia, donde, a diferencia de Europa, nunca han operado las estrategias de inclusión e igualación social del Estado-bienestar.

Alguien dijo alguna vez que en Europa el marxismo tenía razón porque era falso, queriendo decir con ello que la crítica marxista le había impuesto al capitalismo una sociedad más justa e igualitaria, y cuando ello sucedió, dicha crítica dejó de tener validez. Las opiniones sobre la izquierda de José Obdulio Gaviria podrían ser interpretadas en ese sentido: como ideas que, a fuerza de ser aceptadas, dejaron de ser polémicas. Pero Gaviria no habla de Europa; habla de Colombia, un país gobernado por una derecha que promueve un proyecto de sociedad tradicional y premoderna, con finqueros, caciques, gamonales y terratenientes a la cabeza. Una derecha que, a falta de reforma agraria, ha consolidado una contrarreforma agraria. Todo esto me hace pensar que en Colombia las ideas de izquierda ?en la actual situación diría incluso lo mismo de las ideas liberales? tienen razón porque cada día son menos falsas.

* Profesor de la Universidad Nacional e investigador del Centro de Estudios de Derecho, Justicia y Sociedad