jueves, 18 de agosto de 2005

Terror en el aire e intolerancia en tierra

Hace poco venía volando en avión de regreso a Cali con la placidez que da la experiencia ya conocida, cuando de repente me sobrevino un ataque de pánico. Afortunadamente (?) el susto no era una zancadilla de mi propia mente sino que estaba plenamente justificado: en plenas maniobras de aproximación al aeropuerto escuché el inconfundible pitido de un celular que timbraba con vigoroso entusiasmo.
    Todavía tembloroso por el sobresalto, levanté la mirada por encima del asiento delantero y confirmé mis peores temores: una señora de mediana edad rebuscaba afanosamente en su bolso al insistente aparato que no paraba de sonar. Al parecer, quien quiera que estuviera llamando a la señora conocía el axioma No.1 de la llamada al celular de una mujer: siempre debes marcar dos veces, la primera para que el pobre aparato se haga oír desde el fondo de la montaña de chucherías de donde debe ser rescatado, y la segunda para que la susodicha tenga oportunidad de contestar.
    A pesar de que creí que ya lo había visto todo en materia de indolencia, la señora finalmente hizo emerger el aparato de su profundísimo bolso y ¡se puso a hablar tranquilamente con su interlocutor sin siquiera sonrojarse! De nada sirvieron las miradas asesinas que le dedicamos todos vecinos de pasillo. La señora habló tranquilamente como si estuviera en la sala de su casa en lugar de estar poniéndonos a todos en peligro al interferir con su llamada en las comunicaciones del avión, vitales en las condiciones de escasa visibilidad en las que estábamos volando. Cuando estaba a punto de quitarme el cinturón de seguridad para levantarme a reclamarle por su imprudencia, la señora finalmente colgó.
    En ese momento pasé del susto a la franca indignación. ¿Cómo es posible que alguien fuera tan irresponsable? ¿O sería asombrosamente bruta? Una cosa es que a uno se le olvide apagar el celular cuando llega tarde a cine, pero otra muy distinta es que se haya hecho la loca después de que las azafatas advirtieran ¡dos veces! que se debían apagar los teléfonos. Yo he sabido de gente desconsiderada a quien no le importa poner en peligro la vida de otros, pero ¿y la suya propia? Esa vieja definitivamente se ganó el Guinness Record en las categorías de "negligencia" y "estupidez autodestructiva".
    Fue entonces que me hice consciente de que no soy tan tolerante como creía ser. Yo puedo respetar a alguien que tenga uno posición distinta de la mía siempre y cuando tenga argumentos, o que por lo menos esté convencido de la validez de sus motivos. Ahí mi tolerancia acepta que se escuchen todas las voces y que todos nos veamos enriquecidos por las perspectiva que da contar con puntos de vista diferentes. Sin embargo, mi umbral de tolerancia acaba donde la gente hace cosas (o deja de hacerlas) por negligencia, por estupidez o por pereza, pues como dice Fito: "No es bueno hacerse nunca de enemigos que no estén a la altura del conflicto".

8 comentarios:

Daniel dijo...

-Qué suene un Celu en pleno aterrizaje
-Qué Suene dos veces
-Qué el Sujeto Conteste!!!!
-Qué nadie se haya parado a cascarle (te demoraste mucho meza!)
-Qué la tal señora se haya hecho la pendeja al momento de las recomendaciones de seguridad.

Todo eso y hasta menos es suficiente para que la tolerancia se vaya pa' la mierda.

Una cosa es conciliar, dialogar, estár abierto a otras vainas pero es que lo de esa señora si es el colmo!

Será que no vetan a esta señora o la multan o le mandan el equipaje para leticia ???

tamalito dijo...

No se que pensar Andres, sinceramente yo creo que la señal de un Celular no deberia hacerle daño a un sistema tan sofisticado como el de un avion y mucho menos que una simple llamada cause una catastrofe aerea, a mi me suena mas bien a un Mito creado como el que dice que si uno llama en una gasolinera puede hacer estallar la gasolina "y eso seria tenaz por que el tanque de una gasolinera es una vaina gigante".

Yo recuerdo hace muchos años, el que andaba con un celular era un bicho raro que dos o tres veces vi a personas en un avion llamando o recibiendo llamadas y nunca escuche que dijeran apaguen los celulares ...."Hablo del año 93 o 94", pero bueno, Yo ahora creo que reaccionaria o igual que tu o peor por tanto cuento que nos han hechado.

La pregunta que me hago es, ¿ sera verdad ? y si lo es ¿ por que no te paso nada ?, ¿ por que no me paso nada a mi ?

Queda uno como con las dudas es que hay que ser muy de malas paraque justo el dia que fallo le toca a uno.

Espero que no te pase de nuevo, o por lo menos que si pasa no te des cuenta para que no te de Panico

ApoloDuvalis dijo...

Estoy de acuerdo con Alex hasta cierto punto. Yo tampoco creo que una llamada por celular vaya a hacer que el avión se caiga; me suena más a una precaución que toman los aerotrasportadores para eliminar variables que puedan afectar la predictibilidad de un sistema tan complejo como el de un avión.

Sin embargo, mi punto es que la señora desobedeció una orden relacionada con su propia seguridad, y no creo que tuviera conocimientos avanzados de ingeniería aeroespacial como para estar segura de que su contravención de la orden fuera inofensiva. Una cosa es la desobediencia civil a una orden del gobierno o del poder judicial con la que no estamos de acuerdo (como la de los israelíes que se negaban a abadonar los asentamientos de Gaza) y otra cosa muy distinta es hacerse el loco sin tener una razón (así sea subjetiva) para disentir.

Andrés David dijo...

En la medida en que su decisión afecta otras personas, estoy de acuerdo con Andrés. Incluso con conocimientos que le permitan saber que no hay problema, la señora en cuestión debe acatar la norma. Aunque ella sepa, los otros pasajeros no, y podría provocar pánico, ataques contra ella, etc.

En cuanto al problema de los celulares en los aviones: entre más nuevo el avión, menos problema tiene. Los blindajes EM modernos pueden lidiar con la señal de los celulares, aunque la en Estados Unidos la FCC y la FAA siguen apoyando la prohibición.

Finalmente, sobre gente que se mata por estúpida:

http://www.darwinawards.com/

Muy buenos premios, muy buenas historias, muy estúpida la gente.

Andrés David dijo...

Me pregunto si estamos ante nuestra primera muestra de blogspam... si no es así, que disculpe Mr. Anonymous.

Kepena dijo...

Lo que más indigna (pienso yo) es que los vivos bobos no tengan en cuenta que de sus acciones pueden desprenderse consecuencias que afecten a otras personas que no tienen por qué aguantarse sus pendejadas. Porque una cosa es que a mi me de la gana fumarme un cigarrillo, y otra muy diferente es que a mi me provoque fumar encima tuyo.
A mi me hubiera pasado lo mismo que a vos Andrés, tal vez la hubiera mirado feo y me hubiera quejado con mis vecinos un rato... finalmente me hubiera tomado un momento decidirme a pararme (si es que lo logro), ahí está, creo, el aprendizaje... en poder hablar con el vivo bobo de una manera decente pero contundente, sin que nos desacomode mucho su actitud (quiero decir que no nos afecte nuestro ritmo interior) y en poder sentarnos nuevamente sabiendo que bien hicimos lo que estaba a nuestro respetuoso alcance, porque igual podemos arrebatarle el celular y tantas otras cosas que se nos ocurren en momentos de disgusto, pero de lo que se trata es que "doña señora" entienda y comprenda lo inadecuado de su acto.

Cristhian Carvajal dijo...

Aunque al igual que Alex (quien no conozco) no creo que el contestar el celular tumbe el avión, lo que si me parece el colmo con esa vieja estúpida, es que no haga caso a las recomendaciones para prevenir un accidente... por su seguridad.

La tolerancia tiene límites hijuemadre!!!

edwardhuron75975807 dijo...

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