lunes, 6 de abril de 2009

Trancón en la Autopista Panamericana: ¿intolerancia, egoísmo o impaciencia?

Después de muchos meses de obras en la vía pública, trancones y polvaredas, por fin arrancó a funcionar el MIO en Cali. Desde sus amplios ventanales he podido ver a Cali con otros ojos, desde un ambiente con aire acondicionado y libre de los alaridos del PepeSón y otros locutores de la misma calaña de Esaín Tello.
          El jueves 2 de abril, en uno de mis plácidos viajes a bordo del MIO, me encontré con algo inaudito: la Autopista Panamericana, la que se supone es la vía más importante del continente porque atraviesa buena parte del mismo, estaba bloqueada por lo que en Colombia llamamos un trancón (embotellamiento de tráfico vehicular). Hasta la típica protesta indígena hubiera sido entendible, pero en un cruce donde los semáforos estaban funcionando normalmente se armó un nudo Gordiano que duró 25 minutos en desenredarse.



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Los carros que venían de Ciudad Jardín eran tantos, que los que habían pasado el semáforo en verde no alcanzaron a llegar a Carrefour antes de que cambiara el semáforo de la Panamericana. Todos los carros, incluyendo el bus del MIO en el que iba yo, pasaron el semáforo y quedamos en mitad del cruce esperando que los primeros trancados circularan.


Como los que veníamos por la Panamericana quedamos estorbando a los que venían de Aventura Plaza, en cuanto su semáforo cambió a verde, se abalanzaron suicidamente a sumergirse en el trancón, bloqueando a su vez a los que venían del sur por la Panamericana, incluyendo otro bus del MIO.


¿Y por qué no nos desatrancábamos? Porque en cuanto alguien se movía un poquito para adelante, alguien (por lo general motociclistas y taxistas) ocupaba el hueco, dejando todo todavía más apretado que antes. Nadie quería ceder la vía para que todos nos pudiéramos desenredar, ni hacer caso de los auxiliares del MIO que salieron de la Estación desesperados porque el trancón estaba afectando el horario que deben cumplir los buses azules.




Tuvo que llegar un grupo de policías para que la gente los respetara y se abstuviera de abalanzarse sobre el primer huequito que se abría en el tránsito. Nada de esto hubiera pasado si los que veían que no podrían pasar porque había trancón, hubieran esperado a que el semáforo cambiara a rojo y luego nuevamente a verde para pasar por una vía despejada. Como decía un barranquillero que conocí: a Cali le metieron tecnología, pero si no le meten civismo a la gente, no va a llegar el progreso que se supone viene con la tecnología.

lunes, 9 de marzo de 2009

Hombres en el día de la mujer

Una de las cosas que más me gustan del Día Internacional de la Mujer es poder llamar a mis amigos hombres y desearles feliz día. El destemplado madrazo que se escucha del otro lado de la línea y la satisfacción del Topo Gigio (“¡Lo dije yo primeeero, lo dije yo primeeeero!”) son suficiente aliciente para intentarlo con otro y con otro después de él. El juego consiste en hacérsela a tantos como sea posible antes de que alguno de ellos lo haga conmigo.
          A quien este juego le pueda parecer extraño, basta recordarle cómo se crea la identidad masculina. Al menos en el colegio donde yo pasé mis doce años de prisión, (léase primaria y bachillerato) ciertamente nos motivaban a seguir roles masculinos como nuestros padres y profesores hombres (“ser hombre consiste en ser como los demás hombres”). Sin embargo, el 98% de las ocasiones restantes donde construimos nuestra identidad eran juegos donde cualquier excusa valía para decirles a nuestros compañeros que parecían niñas, merecidamente o no (“ser hombre consiste en no ser como las mujeres”).
          Pero este complicado proceso tiene dos problemas. El primero es que ya no es tan claro cómo son los demás hombres, ya que lo que la gente percibe acerca de cómo sería deseable que luciera y se comportara un hombre está muy influenciado por lo que opinan las mujeres. Efectivamente, en la publicidad y las películas se ve consistentemente a tipos que parecen clones del flaquísimo y depiladísimo Ken con el que jugaban hace 20 años las mujeres de ahora.
          Y no es que esté pretendiendo que se erija a Homero Simpson como ideal de belleza masculina, pero sí me parece más lógico que se nos juzgue a los hombres teniendo en cuenta toda la variedad de nuestros estilos y fenotipos y no de acuerdo con un único y homogéneo modelo. Ya les pasó a las mujeres en Cali, donde una perversa combinación de mujeres de baja autoestima y traquetos de mal gusto (con todavía más baja autoestima) impusieron el “ideal” de rubia oxigenada e hinchada a punta de implantes de silicona. De la misma forma, al que es peludo como un panadero griego no le deberían restregar en cara el comercial de cuchillas de afeitar donde el modelo se afeita el pecho (a menos, claro está, que tenga por costumbre dejar un rastro de pelos en la ducha y en la cama como un perro pastor alemán), o exigir al robustico pero sano que desarrolle los abdominales de un modelo de Calvin Klein, o esperar que un negros luzca tan pálido como el vampiro de Crepúsculo.   
          El otro problema con la identidad masculina es que las características distintivas de las mujeres han cambiado tanto y tan rápidamente que ya no basta no comportarse como ellas para identificarse como hombre. Ahora hay mineras, coronelas, juezas, cirujanas y un largo etcétera, habiendo ampliado sus horizontes laborales drásticamente. A cambio, los poquísimos valientes que desempeñen oficios tradicionalmente femeninos como profesores de preescolar, sobrecargos, modistos, enfermeros o niñeros no han conseguido ampliar nuestra área de desempeño. Y para completar, el último bastión de la ropa masculina, Arturo Calle, también ha sido infiltrado por manos femeninas. Ahora las camisas tienen unos botones pequeñitos, no traen bolsillo y están entalladas en la espalda de una forma que las hace imposibles de planchar, justamente como una blusa de vieja. Si yo quisiera una camisa pegada y sin bolsillo, usaría una camiseta, ¿no creen? ¿Ahora dónde vamos a guardar las gafas de sol o el pasabordo en el aeropuerto?  
          En fin. Si el Día Internacional de la Mujer se creó para llamar la atención sobre esa parte de la población que había sido vulnerada durante tanto tiempo, creo que los hombres no estamos tan lejos de merecernos nuestro día. Así que como población vulnerada, creo que hasta podríamos considerarnos mujeres honorarias y pedir en este día que se reflexione sobre nuestros derechos y la forma como se percibe nuestra identidad.
          ¿Ven ahora porqué no es tan extraño que felicite a mis amigos hombres en el Día Internacional de la Mujer?

lunes, 9 de febrero de 2009

Promotores del referendo para la reelección de Uribe buscados por fraude procesal

Luis Guillermo Giraldo Hurtado y otros que son cabeza del movimiento promotor del referendo para la reelección presidencial están siendo buscados por la Fiscalía por fraude procesal. Deben comparecer para responder por esta acusación el 16 de febrero.
          Lo tenaz es que un fiscal especializado en delitos de tipo económico estuvo investigando durante cuatro meses las cuentas del movimiento que estuvo recogiendo firmas para que se hiciera un referendo, y encontró que había suficientes inconsistencias acerca de dónde salió la plata y cómo se manejó esta recolección de firmas.
          Obviamente esto no quiere decir que el presidente esté involucrado en estos manejos “indelicados”. Pero sí deja mucho qué desear de los personajes que lo rodean y que quieren, vaya uno a saber con qué intereses, que Uribe se mantenga en el poder por cuatro años adicionales a los ocho consecutivos que ya lleva en el Palacio de Nariño. Esto es especialmente grave porque el principal acusado no es cualquier aparecido con quien Uribe pueda alegar no tener relación, sino del que fuera secretario general (tuvo que renunciar el pasado 10 de diciembre de 2008 por este escándalo) del Partido de la U, el principal partido de la coalición de gobierno.
          Este escándalo, sumado a la renuncia de la senadora Gina Parody, me refuerza la impresión de que el entusiasmo que despierta Uribe entre los electores fue aprovechado por personajes de todas las calañas para llegar al poder de la mano del uribismo. ¿Será que por fin la gente se va a dar cuenta de que Uribe y esa cosa abstracta que esconde toda clase de pecados llamada uribismo son dos cosas distintas?

sábado, 7 de febrero de 2009

¿Disciplina? ¿Qué es eso?

Yo sé cómo debe sentirse Sylar al destapar el cráneo de algún colega mutante, ya que de vez en cuando me asaltan epifanías donde entiendo todo con una claridad pasmosa. La última vez fui plenamente consciente de que mi mayor problema es la falta de disciplina, aunque la epifanía no me alcanzó para entender también si en mi caso se trata de un defecto de carácter o el síntoma de algo más profundo. Yo creo que es más lo segundo que lo primero, pero obviamente estoy especulando.
          ¿Y qué si es un síntoma de otra cosa y no una dolencia en sí misma? Pues que me toca seguir escarbando para saber cuál de mis demonios es el que me tiene en la mala y pues… prefiero evitar la fatiga como Jaimito el Cartero. Así que a falta de mayor evidencia y siguiendo el ejemplo del borracho del chiste, buscaré las llaves perdidas donde hay luz y no en todos los sitios donde se me pudieron haber perdido.
          ¡Ya sé! Puedo justificarme usando lo que aprendí del Dr. House: si hay dos posibles diagnósticos y no se tiene ni puta idea de cuál de los dos es, se aplica el tratamiento para uno. Si los síntomas desaparecen, entonces sí era el primer diagnóstico, y si no… pues no se sabe si es el segundo, pero al menos ya es mucho menos probable que sea el primero.
          Entonces la idea es emular a Sheldon Cooper y diseñar una elaborada estrategia para atacar la falta de disciplina como un defecto de carácter a ver si desaparece. Si no lo hace, entonces habrá que iniciar un largo y costoso proceso con una psiquiatra cínica y mordaz como la de Charlie Harper, a ver si le pega al perrito. La vaina es que para salir bien librado de un proceso de esos se necesita disciplina, que es precisamente lo que no tengo…
          ¡Mierda! Releyendo lo que acabo de escribir, me doy cuenta de dos cosas: que posiblemente mi falta de disciplina se deba a mi nunca bien ponderado talento para evadirme (ojalá me pagaran por ser como Calvin) y a que veo demasiada televisión.
          Me voy a meditar a ver si me llega otra epifanía.

sábado, 31 de enero de 2009

Tormenta en Cali

El jueves 29 de enero cayó en Cali la peor tormenta en lo que va corrido de 2009. El viento y los rayos tumbaron postes, desgajaron ramas de árboles, arrancaron troncos de raíz, volaron tejados en un edificio de mi unidad residencial. Y claro, también nos tocó aguantar un apagón desde la mitad de la tarde hasta que la gente de Emcali logró restablecer el servicio como a las 10:30 pm.

Algunas imágenes de los efectos de la tormenta en el sur de Cali: