Diciembre es de esas épocas del año en las que todo se magnifica. Pero este año, además ha traído cosas que me tomaron por sorpresa.
Por ejemplo, es usual que en diciembre las impulsadoras se multipliquen, pero esta vez hasta trajeron refuerzos. A ver me explico: siempre me han causado profundo desasosiego las impulsadoras que lo abordan a uno en los supermercados, por lo cual trato de ubicar visualmente desde el pasillo lo que necesito para después llegar velozmente hasta la góndola, agarrar el producto sin hacer contacto visual y salir rapidito hacia el pasillo del otro lado antes de que tengan oportunidad de decirme algo. Con el tiempo he logrado desarrollar una habilidad de “entrada, extracción y salida” con tal precisión quirúrgica que hasta envidiarían los rescatistas de la Operación Jaque... pero en diciembre no es suficiente.
El sábado estaba tranquilamente haciendo cola para pagar en un supermercado, creyéndome ya a salvo de las impulsadoras que había logrado esquivar cual comando israelí, cuando un “Jo, jo, jo, joooo” gritado casi en mi oído por poco me hace dar un ataque. Lo que yo había creído un maniquí, resultó ser un tipo disfrazado de papá Noel, que me pareció todavía más siniestro que los payasos de porcelana o los tipos que se disfrazan de Barney en las fiestas infantiles.
Las sorpresas siguieron a la salida del supermercado: la verdad no me esperaba tanta gente comprando después de los oscuros pronósticos de CNN y Fenalco. Pero después de la caída de Wall Street y el desplome de las pirámides la mayoría de la gente siguió comprando como si nada, para gran alivio de los atracadores que estaban temiendo que les iba a tocar trabajar como a todos los demás para poder subsistir.
Caminando por el barrio, encontré fachadas tan recargadas de adornos luminosos que preferí caminar por la calle y no por el andén por miedo a que me cayera encima un reno gigante de fibra óptica. Además yo sospecho que Emcali no genera tanta potencia como para mantener iluminados los zoológicos enteros que vi encima de algunas casas y sus respectivos antejardines… ¿quién quita que estén usando una planta propia y que esa vaina explote si por accidente le cae encima un chorro de aceite destinado a la fritanga?
Llegando a mi casa, esperaba encontrar el habitual bullicio de música de carrilera, salsa y reggaetón mezclado con villancicos, pero me topé con la sorpresa de un potente equipo de sonido amplificando a grito herido ese tristísimo villancico que dice “Mamá, dónde están los juguetes”, conducta que debería estar tipificada en el código penal como no excarcelable. Hay villancicos para todos los gustos muy bonitos, alegres, enternecedores, etc. pero ¿a quién demonios se le ocurre poner a todo volumen semejante invitación al suicidio?
Pero bueno, también hubo sorpresas chéveres. Me gané el concurso de aguinaldo de La Mariposa en una reñida competencia donde debo agradecerle a una enorme chiripa haber salido elegido. Además mi mamá me regaló una camisa (la sorpresa está en que me encantó aunque la compró a gusto de ella) y me las arreglé para que el Darth Zokete me hiciera el favor de traer de Buenos Aires el último libro de Macanudo de Liniers.
Aunque la mejor sorpresa fue que tanta gente querida haya venido a pasar navidad acá, especialmente mi hermana que se pegó tremendo viaje desde Sao Paulo. Que la gente todavía haga esos esfuerzos son la mejor sorpresa de esta época, pero tengo que reconocer que al ingenio de mi primo para los regalos no le gana nadie.
miércoles, 24 de diciembre de 2008
Cómo ha cambiado diciembre
miércoles, 10 de diciembre de 2008
¿En qué se parecen Pablo Ardila y Juan Carlos Abadía?
Por cuenta del artículo “¿Juan Carlos Abadía mejor gobernador del país? ¡La chimba!” me escribió un lector inconforme, cuyo mensaje adjunto al final de esta entrada.
Saludos Sr.Pava.
En primer lugar agradezco la forma tan respetuosa y en la que usted plantea su posición y que se haya tomado el tiempo para expresarla en lugar de simplemente quedarse en el comentario de pasillo. En la misma forma, le agradecería reflexionara sobre lo que tengo qué decir acerca de sus palabras.
Yo soy el autor de "La cantera de palabras" y nada tengo qué ver con el email cadena al que hace referencia. Simplemente me identifiqué con el espíritu del grupo de facebook “Mamado de Abadía” y publiqué ahí el enlace a mi artículo que me pareció pertinente. Hasta ahí llega mi relación con el grupo y con su creador (a quien no conozco).
Por otro lado, lo que publiqué en el artículo de mi blog es solamente lo que se ha hecho público en diferentes medios, por fuentes dignas de crédito y no únicamente rumores. Por mi parte he hablado con varias personas (no una ni dos, sino más de 10) que han sido testigos de los malos manejos en contrataciones del actual gobernador, pero en la medida en que no tengo pruebas y sólo cuento con su testimonio, sería irresponsable hacerlos públicos, incluso en un simple artículo de opinión. Pero que sirven como indicio para reforzar las percepciones causadas por actuaciones públicas del gobernador, sirven. Es más, si usted quiere, llame al despacho del gobernador, y se dará cuenta de quién atiende los asuntos de contratación. Me cuenta si es Juan Carlos Abadía. Llame y compruébelo por usted mismo.
Por esta razón me parece importante cuestionar la transparencia de este personaje. No es un simple afán de hacerle daño a la imagen del Valle basado únicamente en rumores (que siempre los hay, independientemente de que sean fundados o no), sino en MUCHOS indicios, investigaciones del las autoridades competentes y las mismas actuaciones públicas del funcionario. Daño le haríamos al Valle si permitimos que este sujeto haga y deshaga y después salga todo a la luz y en el resto del país nos señalen como unos indolentes o unos idiotas que nunca hicimos nada a pesar de los fuertes indicios.
Pero listo, asumamos con su buena fe que el gobernador es transparente en todas sus actuaciones. ¿No le parece por lo menos desacertado el manejo que le dio a la campaña de los juegos nacionales? Hasta ahora no he encontrado ni un solo vallecaucano que no esté indignado por el hecho de que este sujeto haya gastado $1500 millones en una campaña innecesaria. Claro, hay que promover al Valle y debe haber presupuesto para eso, ¿pero $1500 millones? ¿Es que estamos muy bien económicamente? Aunque a mí y a todos con quienes he consultado este solo hecho nos parece escandaloso, ¿no le parece por decir lo menos indelicado que él se haya puesto en primer plano por delante de los medallistas olímpicos?
Si usted va a promover una región no usa la imagen del funcionario de turno. Y se supone que se trataba de promover al Valle porque la plata salió del presupuesto de la Gobernación del Valle y no del bolsillo de Juan Carlos Abadía o de su papá o de su amigo Juan Carlos Martínez, el oscuro (y no es un chiste racista) senador que lo acompaña desde hace años. Ni siquiera Uribe que es tan hábil en el manejo mediático ha sido tan indelicado. Cuando la Presidencia trata de promover a Colombia, usa el sombrero vueltiao, el logo de Colombia es Pasión, Juan Valdéz, etc. y no la cara del mismo Uribe así lleve ya seis años largos en el poder y la mayoría de los colombianos tengan una imagen favorable de él por encima del 70%.
¿Sabe a quién me recuerda el gobernador en esta actuación particular? Al hoy destituido gobernador de Cundinamarca que fue detenido a finales de 2007: Pablo Ardila usó publicidad de su periódico El Espacio para promover su imagen personal. Usted dirá que está en su derecho para usar la plata de su empresa como le parezca mejor. El problema está en que como se suponía que era una campaña del periódico y no una campaña política, pues evadió los topes que exigen el Consejo Nacional Electoral a la publicidad de políticos. Fíjese en las épocas de elecciones, y verá que aunque haya muchos afiches y pasacalles ilegales en las calles, rara vez un candidato pone más de las tres vallas que le permite la ley, porque son más difíciles de justificar. En este caso de la campaña de los juegos nacionales, Abadía logró posicionar SU IMAGEN PERSONAL (no la imagen del Valle porque no había nada en la foto que remitiera al Valle, una bandera, un paisaje, un monumento, ALGO) más allá de los sueños de cualquier político, a nivel nacional y regional camuflado en una campaña institucional, que precisamente por su origen no está regida por los topes a los que deben someterse todos los políticos. ¿A usted eso le parece correcto? ¿Le parece un manejo ético?
Si es así, le agradecería como vallecaucano que me saque de mi error y sustente en qué contexto lo que hace Abadía no merece, como mínimo, las suspicacias de sus gobernados. Si usted cree que la culpa de la mala imagen del Valle es exclusivamente de los criticones y que sus gobernantes no tienen absolutamente nada qué ver, le agradezco que me lo sustente. Yo creo que la imagen de Cali mejoró un poquito cuando logramos que destituyeran a Apolinar Salcedo, en lugar de quedarnos callados por temor al qué dirán. Pero claro, esa es sólo mi opinión y le agradecería enormemente que me sustentara por qué estoy equivocado.
Gracias, Andrés Meza-Escallón
La comunicación del lector:Si este es el email del creador del grupo de facebook "Mamado de Abadía" o el ecritor del blog "la cantera de palabras" este mensaje es para vos....
La verdad me parece absurdo el email cadena ke esta rodando por ahi promocinando el grupo y criticando al actual gobernador de los vallecaucanos.
primero, dice muchas cosas ke estan mal fundamentadas, muchas suposiciones y hay cosas ke se dicen solo como por criticar o ke no vienen al caso.
Me parece ke estas criticando por criticar, alegando solo por llevar la contraria, esas personas ke no estan de acuerdo con nada.... siempre en contra del gobierno, pero no piensan el verdadero daño ke hacen a la comunidad... hay personas ke no procesan lo ke leen y creen todo lo ke ud escriben. Al decir babosadas de alguien ke en verdad no conoces, lo unico ke estas haciendo es perjudicar la imagen de esa persona.
Asi sea una frase cliché, "por eso es ke estamos como estamos", muchas veces los colombianos y sobre todo los caleños nos dedicamos a criticar por criticar, sin pensar positivamente, estoy seguro ke no has hecho el menor esfuerzo por comunicarte con el gobernador y plantearle tus dudas, o por lo menos con algun diputado, o asi sea el personero....
Esos grupos, esos emails cadena, esos blogs y esos comentarios, lo unico ke logran es empeorar la imagen de nuestra region ante todo colombia y ante las otras regiones.
Yo personalmente no tengo nada ke ver con el gobernador, simplemente me molesta ke hablen mal de la region y sobre todo lo hagan de manera publica. Yo tambien lei la noticia en el periodico donde dice ke abadia es de los mejores gobernadores y aunke no este muy seguro ke tan fiable sea esta informacion, me parece excelente ke los vallecaucanos hayan apoyado a su actual gobernante. Lastima ke personas como vos empeoren la imagen ke tiene el valle actualmente.
Pensalo...
suerte.
Han Yu Pava
lunes, 8 de diciembre de 2008
¿Abadía mejor gobernador del país? ¡La chimba!
Cuando Juan Carlos Abadía ganó las elecciones a la Gobernación del Valle yo no estaba en el país. Pero ni siquiera la distancia pudo evitar que en la helada casa de Homestead la noticia me diera escalofríos: los votantes acababan de invitar al zorro al corral supuestamente para cuidar las gallinas. Bueno, hay que darle el beneficio de la duda, me dije, puede que tanto rumor sea exageración. Pero casi un año después, ya no me queda la menor duda: mis coterráneos llevaron a un velocirráptor al corral de las gallinas. Mi profunda desconfianza tiene varias causas:
Los antecedentes
En primer lugar, quienes lo rodean no son precisamente monjitas de clausura. El papá, Carlos Herney Abadía Ocampo fue condenado por el proceso 8000 y además se voló de la cárcel, mientras muchos de sus apadrinados políticos fueron condenados por el escándalo de la para-política. Por otro lado está Juan Carlos Martínez, senador que controla una red de influencias que llega a varios departamentos y a los presupuestos de grandes entidades. Está vinculado a varias investigaciones y varios de sus apadrinados han sido destituidos o investigados por grandes irregularidades en contrataciones. Pero bueno, uno no es responsable por lo que hagan su familia o sus amigos.
Sin embargo, el propio Juan Carlos Abadía cuando fue presidente del Concejo de Cali, se enfrentó al alcalde Ramiro Tafur (el único alcalde decente que ha tenido Cali en más de 15 años) por un contrato de más de $1.000 millones. El zar anticorrupción acabó respaldando al alcalde, y el contrato defendido con tanto entusiasmo por Abadía quedó congelado por irregularidades investigadas por la Fiscalía, la Procuraduría y la Oficina del Zar Anticorrupción. Aquí ya no podía echarle la culpa a la mala fama del papá.
Ya en plena carrera electoral por la Gobernación, una granada explotó en una de las sedes de la campaña de Abadía, pero sin causar mayores daños ni saberse de algún grupo terrorista que se adjudicara el atentado. Como raro, ¿no? Incluso para el comandante de la Policía de ese entonces “es una actitud de alguien que quiere causar daño pero que no sea tan grande y que de todos modos genera una noticia”. Abadía le sacó provechó al despliegue mediático con un sentido de la oportunidad tan milimétrico, que a muchos nos dejó la sensación de que fue un auto-atentado para mostrarse como un perseguido por los malos. Eso en la mente de los electores significa que si a uno lo persiguen los malos, entonces debe ser porque uno es de los buenos, ¿no?
En la Gobernación
Ya siendo gobernador del Valle, me llamó mucho la atención cuando abandonó un proyecto educativo y cultural en las antiguas bodegas de la Licorera del Valle. Listo, el proyecto no estaba terminado, pero al parecer prefirió botar a la basura $24.000 millones que invirtió la administración anterior con tal de disponer del presupuesto que faltaba por ejecutar en otras cosas por las cuales sí pudiera llevarse el crédito. Como por ejemplo una oficina para su esposa.
La otra espinita que había aguantado para sacarme es la amplísima difusión con la que anunció que gracias a él se había llegado a un preacuerdo entre los corteros de caña en huelga y los ingenios. Generosos (y costosísimos) avisos de prensa dieron cuenta de la titánica obra, para ver que el acuerdo sólo se logró un mes después y gracias a la negociación directa entre las partes. Que se felicite él mismo por hacer su trabajo ya es medio enfermo, pero que se gaste la plata del Departamento en anunciar lo que no hizo, ya es pasado.
Pero la tapa, es la campaña de los Juegos Nacionales que muestra al gobernador en primer plano, en sudadera roja, con los dos medallistas olímpicos del Valle en Eucoles y vallas en varias ciudades del país promocionando que ellos tres están preparados. ¿Qué salgan los medallistas? Maravilloso. ¿Que salgan los funcionarios responsables del deporte en la región y de la organización de los Juegos en segundo plano detrás de los medallistas? Aguanta. Pero que salga Abadía en primer plano no sólo me parece de mal gusto sino un robo al erario público. Si se trataba de promocionar la imagen del departamento debería mostrarse lo que representa al departamento, y no a un funcionario que disfraza de campaña institucional el posicionamiento de su imagen personal sin los topes que exige el Consejo Nacional Electoral a la publicidad de los políticos. Este señor se gastó alrededor de $1.500 millones en una campaña considerada innecesaria y exagerada, más teniendo en cuenta que sólo tres meses antes el Departamento estuvo a punto de no poder participar en los Juegos porque faltaban $3.500 millones.
El colmo del descaro
Pero ya entrado en gastos, parece que su descaro no tiene límites. Mi mamá me dijo que había visto anuncios en prensa que decían que Juan Carlos Abadía era ¡¡¡¡el mejor gobernador del país!!!! No es crea que mi mamá esté mintiendo o se haya confundido, pero necesitaba corroborar semejante atentado contra el sentido común. Me puse a indagar y resulta que Invamer Gallup hizo una encuesta acerca de TRES gobernadores del país, en la cual Abadía sacó un porcentaje de favorabilidad del 68% y los gobernadores de Antioquia y Atlántico sacaron 63%. Como lo señala Diego Martínez Lloreda, “la encuesta de Invamer sólo midió la favorabilidad de tres de los 32 gobernadores que existen en el país. Por lo tanto, salir a proclamar, con base en esos datos, la superioridad de Abadía sobre sus colegas del resto del país, es, además de una falta de respeto con sus pares, una verdadera temeridad”. Ni siquiera Uribe, tan hábil para manipular la presentación de las cifras a su conveniencia, ha sido tan descarado.
Mi impresión es que Abadía busca desesperadamente proyectar una imagen de dirigente exitoso para opacar las suspicacias que generan su oscura familia y sus padrinos políticos. Como el nuevo rico que trata de llamar la atención con la ropa más cara, los carros más costosos y las rumbas más estrafalarias para que la gente se olvide de que alguna vez fue pobre. Allá él. Pero que nos devuelva a los vallecaucanos la plata que salió de nuestros impuestos y que él está despilfarrando en brillar una olla que desde lejos huele a podrido.
sábado, 15 de noviembre de 2008
¿Blogs periodísticos? ¡Qué contradicción!
Miando fuera’el tiesto
Supongamos que hay un niño que no responde preguntas y se consulta a tres expertos para que lancen hipótesis sobre por qué no lo hace. Seguramente pasaría algo como esto: un otorrino dirá que tiene problemas auditivos, un neurocientífico dirá que tiene un trastorno cognoscitivo y un psicólogo dirá que tiene problemas con la autoridad y por eso no le da la gana de responder. Posiblemente el niño simplemente hable otro idioma y no entiende lo que le están preguntando, pero el punto es que cada experto verá el problema desde la óptica de su disciplina sin que necesariamente llegue a comprenderlo correctamente. Otra historia sería si cada uno de los expertos tiene la oportunidad de examinar al niño y hacerle pruebas, porque al menos de esta forma podrán descartar que el problema esté dentro de su especialidad y lo remitan a otro experto hasta que alguno le pegue (al problema, no al niño). Siguiendo este mismo ejemplo, creo que para entender un fenómeno hace falta hacer parte de él, untarse.
Por eso me pareció interesante que en su blog Gustavo Vargas hiciera una recopilación de las opiniones de diversos académicos sobre los blogs como alternativa periodística. Chévere como referencia y punto de partida, pero me hubiera gustado conocer además qué piensa un periodista que haga el ejercicio juicioso de habitar la blogósfera.
En mi opinión, los blogs son un fenómeno completamente aparte del periodismo, ya que la inmensa mayoría de los contenidos que hay en la blogósfera no son periodísticos. Por eso choca un poco que hagan lo que haría un abogado acostumbrado a escribir minutas a máquina y que de repente se la cambien por un computador: usarlo solamente para seguir escribiendo minutas, pero ahora con la opción de editar antes de imprimir. En el caso de la blogósfera, tal vez muchos periodistas se vean atraídos porque pueden saltarse una parte del proceso periodístico, lo cual les da la velocidad, oportunidad y autonomía que no tienen en un medio tradicional.
Los expertos no usan recetas
Hay periodistas tradicionales que dirán que el proceso periodístico es el que de alguna forma garantiza la calidad del producto final. Pero yo creo que el papel del proceso está un poco sobrevalorado. Como solía decirme un consultor que también es bloguero “desde que aprendí a cocinar, no volví a seguir recetas”. Las recetas están hechas para que CUALQUIERA pueda obtener un resultado aceptable, pero NINGUNA receta le va dar el mismo resultado que obtendría un chef experto. Claro, habrá quienes encuentren reconfortante entrar a un McDonalds en Corea o en Bangladesh donde la comida local puede ser demasiado exótica o por debajo de los estándares sanitarios a los que están acostumbrados: uno sabe que se va a comer un pedazo de cartón, pero también que el proceso estandarizado garantiza que va a ser exactamente el mismo pedazo de cartón que encuentra en París, New York o Bogotá.
El experto puede darse el lujo de experimentar constantemente para estudiar la reacción de su público y hacer rápidamente ajustes que los satisfagan. Esto también implica que su audiencia nunca va a ser tan grande como la de un medio masivo que maneje contenidos estandarizados, tanto en qué dicen como en cómo lo cuentan. Pero yo creo que una vez ese público selecto encuentra un experto que les guste, habrán dado con alguien que los satisfaga más que el principiante que se ampara en un proceso, al cual seguramente recurrirán de vez en cuando. Claro, por cada blog “bueno” donde se exprese un experto habrá cien que son basura, pero en la medida en que la gente no vuelva ni recomiende esos blogs por malos no serán visibles y desaparecerán.
Del medio tradicional al blog
Por otro lado, el medio masivo le apostará a los formatos y contenidos que sean atractivos para la mayor cantidad posible de público, mientras que la fuerza de los blogs está en ser devotos de formatos y contenidos que sean muy atractivos para unos cuantos fanáticos. Pero dado que la dispersión geográfica de ese público es irrelevante gracias a Internet, pues esos cuantos fanáticos no tienen por qué ser poquitos: de 10 en 10 en cada país que hable la lengua del que escribe, se va formando una audiencia que ya quisieran algunos canales de televisión y periódicos regionales.
Y por último, un blog personal o colectivo se mantiene simplemente porque al autor le nace. En cambio el periodista en un medio tradicional vive de su trabajo como redactor. Por eso está sujeto a no hablar mal de los anunciantes o de fenómenos que indirectamente son propiciados por quienes pagan su sueldo con la pauta. Y ni hablemos de política, porque aparte de Daniel Coronell y Félix De Bedout es más bien raro encontrar periodistas que se arriesguen a cuestionar de frente a los políticos y gobernantes porque son los amigos de sus empleadores. En cambio en la blogósfera es más bien común que la gente se exprese sobre los actores que afectan su vida cotidiana, ya se trate de gobernantes o empresarios. Y obvio que van a haber quienes den rienda suelta a especulaciones sesgadas sin ningún fundamento (quienes serán abandonados por quienes prefieran un ‘opinador’ que tenga cómo sustentar sus posiciones), pero incluso estos le darán gusto a quienes buscan otros que tengan las mismas posiciones subjetivas y sin fundamento para ‘darse pedal’ entre ellos.
Conclusión
En la medida en que la mayoría de los blogs no siguen un estricto proceso periodístico no puede decirse que estén haciendo periodismo. Están haciendo otra cosa, tal vez más interesante, pero no periodismo. Pero al no estar sujetos a sus mismas restricciones inherentes al periodismo, permiten que salgan a la luz innumerables mutaciones, muchísimas malas, pero también algunas interesantes. Y sólo por la posibilidad de encontrar esas mutaciones interesantes es que me parece que en la blogósfera vale la pena meter el pie, o por qué no, sumergirse.
domingo, 9 de noviembre de 2008
¿Dónde se metieron las mujeres en Cali?
Hay una dinámica que hace parte del arsenal de toda psicóloga organizacional, y es el juego de las sillas. Se trata de juntar ‘n’ personas y ponerlas a dar vueltas alrededor de ‘n-1’ sillas al son de la música. En cuanto para la música, los participantes hacen lo que sea por apoderarse de una de las sillas. Quien no logre sentarse sale del juego, el cual vuelve a empezar con una silla menos hasta que queda sólo un participante: el ganador del juego.
Durante muchos años yo sentí que en esto de las relaciones estaba jugando un juego muy similar al de las sillas, donde los que iban saliendo eran los amigos y amigas que se iban casando. Y sentía que iba ganando. Pero ahora que corro el riesgo de “ganar” el juego (porque hasta el impredecible de Porras se va a pegar el viaje hasta Xalapa a casarse) me doy cuenta de que parezco ser el único que está todavía jugándolo.
A veces me pregunto ¿dónde demonios se metieron las mujeres en esta ciudad? Pero bueno, tal vez no estoy siendo lo suficientemente específico. Dado que hace muchos años no salgo con ninguna mujer mayor de 25 años (de hecho parece que todas las mujeres en Cali tuvieran 25 años), la verdadera pregunta sería ¿dónde demonios se metieron las mujeres de entre 26 y 32 años, profesionales, “bonitas” e “interesantes”? ¿Y solteras? Y sé que existen porque conozco por lo menos una (que no me pare bolas ya es otro problema distinto).
El juego de las cifras
Vamos por partes. Según la proyección del Dane para la población de Cali en 2009, seremos 2’158.107 habitantes, de los cuales 51.2% son mujeres. Eso nos deja que hay aproximadamente 1’104.000 en Cali. Como no es tan fácil determinar cuántas de ellas son mayores de 25 años, podríamos aventurar que son aquellas que alcanzaron un título profesional. Teniendo como base el censo del 2005 podemos extrapolar que los niveles de escolaridad actuales son más o menos así:
| Nivel máximo de escolaridad alcanzado | |
| 10,5% 37,2% 31,7% 12,3% 7% 1,3% | ninguna hasta completar primaria hasta completar bachillerato hasta tecnólogo hasta profesional hasta posgrado |
Juntando a profesionales con las magísteres y doctores, tenemos el 8,3% de la población (con razón dicen que somos privilegiados). Coincidencialmente, casi la totalidad de la gente que yo personalmente encuentro interesante es también profesional y está optando por algún tipo de título de posgrado, con lo que muy chambonamente podría estar satisfaciendo también el criterio de “interesante”. Sin embargo hay un problema: durante muchos años las mujeres fueron la minoría en las universidades. Pero como ahora en casi todas las carreras las mujeres son mayoría y en los últimos años ha habido un aumento sustancial de la población, creo que se emparejan las cifras. Por eso me atrevo a especular que más o menos el número de mujeres profesionales (y por lo tanto mayores de 25 años e “interesantes”) son ese mismo 8,3% del 51.2% de la población, es decir 91.700.
Ahora toca definir cuántas de ellas siguen solteras, es decir que no se han casado ni tienen una relación estable. Arbitrariamente podría decir que una de cada 20 mujeres es soltera (5%), lo que nos deja con una interesante cifra de 4585.
Queda el reto de filtrar por el criterio de las “bonitas”. Aquí la vaina es bien subjetiva, pero tratando de definir lo que para mí significa “bonita” podría decir más bien “razonablemente atractiva” que se trata de que no sea ni muy gorda ni muy flaca, ni muy alta ni muy chaparrita, ni muy plana ni muy operada, ni con la cara de Carolina Cruz pero tampoco con la de Teresa Gutiérrez. Asumiendo que la mayoría de las bonitas están en el grupo de las casadas o en relación estable, muy arbitrariamente podemos aventurar que hay un 10% que siguen solteras por decisión personal o porque son bonitas que están en estado de transición (es decir, que acaban de salir de una relación estable pero no descartan volverse a involucrar sentimentalmente en el corto/mediano plazo). Eso nos deja con el 10% de 4585, es decir 458, el 0,021% de la población de Cali.
Ahora falta ver a cuántas de ellas conozco. Aplicando la proporción de mujeres profesionales a mis contactos de facebook, el 4,2% de 393 da 16. Esto significa que de las 458 habría en teoría 441 mujeres profesionales, mayores de 25 años, razonablemente atractivas y solteras en Cali que todavía no conozco. ¿Entonces dónde se metieron?
Las hipótesis
La primera hipótesis es que en la universidad hay muchísima visibilidad que se pierde cuando uno se gradúa. Desde el colegio uno anda con sus compañeros de clase y sus amigas son una que otra vecina más las compañeras de la hermana que estudia en otro grado o incluso en otro colegio. La cosa cambia cuando uno llega a la universidad, donde se conoce gente de todos los colegios y se revuelven todos con todas (por eso parece que todas las mujeres en Cali tuvieran 25 años). Pero cuando uno sale a trabajar, vuelve y se encierra en el reducido círculo de los compañeros de trabajo que todavía no se han casado.
La otra es que uno en la universidad es más bien fresco y se apunta a cualquier plan, lo cual cambia cuando se empieza a trabajar. Por eso varias amigas decían que el novio ideal en la universidad es un estudiante de Biología, ya que son los duros para los paseos y las salidas de campo al Pacífico, avistamientos de ballenas, conseguirse permisos para ir a la Ensenada de Utría, etc. Sin embargo, el novio biólogo se va volviendo un encarte cuando vive con lo del bus (si es que encuentra trabajo en su área después de graduarse) mientras que la novia ya empieza a ganar un buen sueldo y a armar con sus compañeros de trabajo planes en México, Europa o por lo menos Cartagena. Entonces sospecho que después de mi espectacular quiebra en 2005 ya no volví tener acceso a esos planes que sólo pueden pagar los profesionales de mi edad. Por eso aunque existan, ya no las encuentro en los sitios a los que suelo ir (y que puedo costear).
¿Alguna otra hipótesis?
Datos del DANE sobre la población soltera en Bogotá del censo 2005